Jesús de
Medinaceli,
postrado en tu presencia
y con el mayor fervor de mi alma,
te pido y suplico
que imprimas en mi corazón vivos
sentimientos de fe, esperanza y caridad,
verdadero dolor de mis pecados
y firme propósito de enmendarme;
mientras que,
con gratitud y dolor,
contemplo en tu Imagen,
Cautiva y Rescatada,
la grandeza de tu amor
por cada uno de nosotros.
